Confesión de fe

Somos una institución confesional, basada firmemente en la posición teológica conservadora, evangélica y bíblica.  Declaramos nuestra fe en términos de tres aspectos primordiales: sus bases históricas, su aplicación contemporánea y sus esperanzas futuras.

Nuestra fe cristiana tiene bases históricas…, es  una fe histórica.

  • Creemos en los actos de Dios en la historia del mundo, y aun antes de dicha historia.
  • Creemos que Dios ha intervenido constantemente en la historia del hombre, creando, llamando, guiando, salvando, librando y usando a los hombres.
  • Creemos que muchos de estos actos de Dios, fueron registrados en el Antiguo y Nuevo Testamento y que Dios inspiró a los autores bíblicos de tal manera que esas obras canónicas humano – divinas resultaron sin errores.
  • Creemos que Dios se reveló en sus acciones y también proposicionalmente en las Escrituras. Por lo tanto, declaramos nuestra fe en que, como dicen las escrituras:
    • Dios es eternamente existente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
    • Dios creó al hombre a su propia imagen, constituyéndole un alma viviente.
    • Aconteció en tiempo y espacio, la caída de los primeros seres humanos, en que perdieron su estado de inocencia y murieron espiritualmente; y que las consecuencias de su caída siguen hoy en toda la raza humana en la forma de muerte, sufrimiento y la tendencia inherente a pecar.
    • El Hijo de Dios, Jesucristo, se encarnó para revelar al Padre a los hombres y para dar su vida en expiación por los pecados de todos los que en ÉL ponen su confianza absoluta.
    • El Espíritu Santo, vino para convencer de pecado, sellar, purificar, repartir dones, producir fruto, llenar con su plenitud, iluminar, guiar y consolar a los creyentes.

Respondemos a esta fe cristiana histórica con una aplicación contemporánea hacia la iglesia y hacia los que se encuentran fuera de ella.

  • Siendo que creemos que la Biblia es la Palabra de Dios, aceptamos su autoridad sobre nuestras vidas como nuestra única regla de fe y práctica, tomando prioridad sobre cualquier experiencia subjetiva o declaración objetiva y nos proponemos practicar la disciplina diaria de someter nuestras vidas a la enseñanza bíblica.
  • Siendo que creemos que el hombre es creado a la imagen de Dios, declaramos nuestra fe en la dignidad y el valor personal de cada hombre, y nos oponemos a cualquier sistema o personalidad que corrompa esa dignidad o menosprecie su valor.
  • Siendo que creemos que por la caída y por escogencia propia, toda la raza humana queda justamente condenada ante Dios, declaramos nuestra convicción de la absoluta necesidad de que el hombre sea convertido por la gracia de Dios.
  • Siendo que creemos en la eficacia de la muerte sustitutoria de Cristo a favor de todo el que se convierta, declaramos nuestra convicción de que la salvación es por fe para todo el que quiera ser salvo.
  • Siendo que creemos en el poder del Espíritu Santo para renovar y regir su Iglesia, declaramos nuestra convicción en su obra a nuestro favor en la conversión y aceptamos su soberanía para repartir los dones como EL quiera, producir fruto en la vida de cada creyente sumiso, y llenar con su plenitud a todo creyente que lo pida por fe.
  • Siendo que creemos que la obra del Espíritu Santo, es unir el Cuerpo de Cristo, aquí en la tierra, declaramos nuestra convicción y consagración a la unidad, diversidad y armonía que ÉL quiere crear en el Cuerpo como medio de proclamación al mundo no cristiano.

Nuestra fe cristiana, por ser histórica, tiene también una esperanza futura.

  • Creemos que Jesucristo volverá personalmente algún día (es lo que llamamos la Segunda Venida) y que rescatará su iglesia y juzgará a todos los habitantes de la tierra.
  • Creemos que habrá una resurrección de los justos a la vida eterna con Cristo, y de los injustos a condenación eterna, separados de Dios.
  • Declaramos que nuestra fe cristiana comprende toda la historia del hombre, con bases históricas que alcanzan hasta antes de la creación del mundo, con aplicación contemporánea que toca al centro de toda actividad, pensamiento y estado humano; y con esperanza futura que se extiende más allá del fin de este mundo. Esta es la fe que proclamamos y a la cual nos consagramos, para la salvación de los hombres y para la gloria de Dios.
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